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La sirena
Aun hombre suele agobiarle en secreto el papel que debe ejercer: ser
siempre responsable, dominante y racional. La sirena es la máxima figura
de la fantasía masculina porque brinda una liberación total de las
limitaciones de la vida. En su presencia, siempre realzada y sexualmente
cargada, el hombre se siente transportado a un mundo de absoluto placer.
Ella es peligrosa, y al perseguirla con tesón, el hombre puede perder el
control de sí, algo que ansía hacer. La sirena es un espejismo: tienta a los
hombres cultivando una apariencia y actitud particulares. En un mundo en
que las mujeres son, con frecuencia, demasiado tímidas para proyectar esa
imagen, la sirena aprende a controlar la libido de los hombres encarnando
su fantasía.
El libertino
Una mujer nunca se siente suficientemente deseada y apreciada. Quiere
atención, pero demasiado a menudo el hombre es distraído e insensible. El
libertino es una de las grandes figuras de la fantasía femenina: cuando
desea a una mujer, por breve que pueda ser ese momento, irá hasta el fin
del mundo por ella. Puede ser infiel, deshonesto y amoral, pero eso no hace
sino aumentar su atractivo. A diferencia del hombre decente normal, el
libertino es deliciosamente desenfrenado, esclavo de su amor por las
mujeres. Está además el señuelo de su reputación: tantas mujeres han
sucumbido a él que debe haber un motivo. Las palabras son la debilidad de
una mujer, y él es un maestro del lenguaje seductor. Despierta el ansia
reprimida de una mujer adaptando a ti la combinación de peligro y placer
del libertino.
El@ amante ideal
La mayoría de la gente tiene sueños de juventud que se hacen trizas o
desgastan con la edad. Se ve decepcionada por personas, sucesos y
realidades que no están a la altura de sus aspiraciones juveniles. L@s
amantes ideales medran en esos sueños insatisfechos, convertidos en
duraderas fantasías. ¿Anhelas romance? ¿Aven-tura? ¿Suprema comunión
espiritual? El@ amante ideal refleja tu fantasía. Es expert@ en crear la
ilusión que necesitas, idealizando tu imagen. En un mundo de bajeza y
desencanto, hay un ilimitado poder seductor en seguirla senda del@
amante ideal.
El dandy
Casi tod@s nos sentimos atrapad@s en los limitados papeles que el
mundo espera que actuemos. Al instante nos atraen quienes son más
desenvuelt@s, más ambigu@s, que nosotr@s: aquell@s que crean su
propio personaje. Los dandys nos excitan porque son inclasificables, y
porque insinúan una libertad que deseamos. Juegan con la masculinidad y
la feminidad; inventan su imagen física, asombrosa siempre; son
misteriosos y elusivos. Apelan también al narcisismo de cada sexo: para
una mujer son psicológicamente femeninos, para un hombre son
masculinos. Los dandys fascinan y seducen en grandes cantidades. Usa la
eficacia del dandy para crear una presencia ambigua y tentadora que agite
deseos reprimidos.
El@ cándid@
La niñez es el paraíso dorado que, consciente o inconscientemente, en
todo momento intentamos recrear. El@ cándid@ personifica las añoradas
cualidades de la infancia: espontaneidad, sinceridad, sencillez. En
presencia de l@s cándid@s nos sentimos a gusto, arrebatad@s por su
espíritu juguetón, transportad@s a esa edad de oro. Ell@s hacen de la
debilidad virtud, pues la compasión que despiertan con sus tanteos nos
impulsa a protegerl@s y ayudarl@s. Como en l@s niñ@s, gran parte de
esto es natural, pero otra es exagerada, una maniobra intencional de
seducción. Adopta la actitud del@ cándid@ para neutralizar la reserva
natural de la gente y contagiarla de tu des-valido encanto.
La coqueta
La habilidad para re-tardar la satisfacción es el arte con-sumado de la
seducción: mientras espera, la víctima está subyugada. Las coquetas son
las grandes maestras de este juego, pues orquestan el vaivén entre
esperanza y frustración. Azuzan con una promesa de premio —la esperanza
de placer físico, felicidad, fama por asociación, poder— que resulta
elusiva, pero que solo provoca que sus objetivos las persigan más. Las
coquetas semejan ser totalmente autosuficientes: no te necesitan, paredecir, y su narcisismo resulta endemoniadamente atractivo. cen Quieres
conquistarlas, pero ellas tienen las cartas. La estrategia de la coqueta es
no ofrecer nunca satisfacción total. Imita la vehemencia e indiferencia
alternadas de la coqueta y mantendrás al seducido tras de ti.
El@ encantador@
El encanto es la seducción sin sexo. L@s encantador@s son
manipulador@s consumad@s que encubren su destreza generando un
ambiente de bienestar y placer. Su método es simple: desviar la atención de
sí mism@s y dirigirla a su objetivo. Comprenden tu espíritu, sienten tu
pena, se adaptan a tu estado de ánimo. En presencia de un@
encantador@,te sientes mejor. L@s encantador@s no discuten, pelean, se
quejan ni fastidian: ¿qué podría ser más seductor? Al atraerte con su
indulgencia, te hacen dependiente de ell@s, y su poder aumenta. Aprende a
ejercer el hechizo del@ encantador@ apuntando a las debilidades
primarias de la gente: vanidad y amor propio.
El@ carismátic@
El carisma es una presencia que nos excita. Procede de una cualidad
interior —seguridad, energía sexual, determinación, placidez— que la
mayoría de la gente no tiene y desea. Esta cualidad resplandece, e
impregna los gestos de l@s carismátic@s, haciéndol@s parecer
extraordinari@s y superiores, e induciéndonos a imaginar que son más
grandes de lo que parecen: dios@s, sant@s, estrellas. Ell@s aprenden a
aumentar su carisma con una mirada penetrante, una oratoria apasionada
y un aire de misterio. Pueden seducir a gran escala. Crea la ilusión
carismática irradiando fuerza, aunque sin involucrarte.
La estrella
La vida diaria es dura, y casi tod@s buscamos incesantemente huir de
ella en sueños y fantasías. Las estrellas aprovechan esta debilidad; al
distinguirse de los demás por su atractivo y característico estilo, nos
empujan a mirarlas. Al mismo tiempo, son vagas y etéreas, guardan su
distancia y nos dejan imaginar más de lo que existe. Su irrealidad actúa en
nuestro inconsciente; ni si quiera sabemos cuánto las imitamos. Aprende a
ser objeto de fascinación proyectando la brillante y escurridiza presencia
de la estrella.
El@ antiseductor@
L@s seductor@s te atraen por la atención concentrada e
individualizada que te prestan. L@s antiseductor@s son lo contrario:
insegur@s, ensimismad@s e incapaces de entender la psicología de otra
persona; literalmente repelen. L@s antiseductor@s no tienen conciencia
de sí mism@s, y jamás reparan en cuándo fastidian, imponen, hablan
demasiado. Carecen de sutileza para crear el augurio de placer que la
seducción requiere. Erradica de ti los rasgos antiseductores y reconócelos
en otr@s; tratar con un@ antiseductor@ no es placentero ni provechoso.
EL PROCESO DE LA SEDUCCIÓN
1. Elige la víctima correcta
Todo depende del objetivo de tu seducción. Estudia detalladamente a tu
presa, y elige solo las que serán susceptibles a tus encantos. Las víctimas
correctas son aquellas en las que puedes llenar un vacío, lasque ven en ti
algo exótico. A menudo están aisladas o son al menos un tanto infelices (a
causa tal vez de recientes circunstancias adversas), o se les puede llevar
con facilidad a ese punto, porque la persona totalmente satisfecha es casi
imposible de seducir. La víctima perfecta posee alguna cualidad innata que
te atrae. Las intensas emociones que esta cualidad inspira contribuirán a
hacer que tus maniobras de seducción parezcan más naturales y dinámicas.
La víctima perfecta da lugar a la caza perfecta.
2. Crea una falsa sensación de seguridad: Acércate
indirectamente
Si al principio eres demasiado direct@, corres el riesgo de causar una
resistencia que nunca cederá. Al comenzar, no debe haber nada seductor en
tu actitud. La seducción ha de iniciarse desde un ángulo, indirectamente,
para que el objetivo se percate de ti en forma gradual. Ron-da la periferia
de la vida de tu blanco: aproxímate a través de un tercero, o finge cultivar
una relación en cierto modo neutral, pasando poco a poco de amig@ a
amante. Trama un encuentro «casual», como si tu blanco y tú estuvieran
destinados a conocerse; nada es más seductor que una sensación de
destino. Haz que el objetivo se sienta seguro, y luego ataca.
3. Emite señales contradictorias
Una vez que la gente percibe tu presencia, y que, incluso, se siente
vagamente intrigada por ella, debes fomentar su interés antes de que lo
dirija a otr@.Lo obvio y llamativo puede atraer su atención al principio,
pero esa atención suele ser efímera; a la larga, la ambigüedades mucho
más potente. La mayoría somos demasiado obvi@s; tú sé difícil de
entender. Emite señales contradictorias: duras y suaves, espirituales y
terrenales, astutas e inocentes. Una mezcla de cualidades sugiere
profundidad, lo que fascina tanto como confunde. Un aura elusiva y
enigmática hará que la gente quiera saber más, y esto la atraerá a tu
círculo. Crea esa fuerza sugiriendo que hay algo contradictorio en ti
4. Aparenta ser un objeto de deseo: Forma triángulos
Poc@s se sienten atraíd@s por una persona que otr@s evitan o
relegan; la gente se congrega en torno a l@s que despiertan interés.
Queremos lo que otr@s quieren. Para atraer más a tus víctimas y
provocarles el ansia de poseerte, debes crear un aura de deseabilidad: de
ser requerid@ y cortejad@por much@s. Será para ell@s cuestión de
vanidad volverse el objeto preferido de tu atención, conquistarte sobre una
multitud de admirador@s. Crea la ilusión de popularidad rodeándote de
personas del sexo opuesto: amig@s, ex-amantes, pretendientes. Forma
triángulos que estimulen la rivalidad y aumenten tu valor. Hazte de una
fama que te preceda: si much@s han sucumbido a tus encantos, debe haber
una razón.
5. Engendra una necesidad: Provoca ansiedad y
descontento
Una persona completamente satisfecha no puede ser seducida. Tienes
que infundir tensión y disonancia en la mente de tus objetivos. Suscita en
ellos sensaciones de descontento, disgusto con sus circunstancias y ellos
mismos: su vida carece de aventura, se han apartado de sus ideales de
juventud, se han vuelto aburridos. Las sensaciones de insuficiencia que
crees te brindarán la oportunidad de insinuarte, de hacer que te vean como
la solución a sus problemas. Angustia y ansiedad son los precursores
apropiados del placer. Aprende a inventar la necesidad que tú puedes
saciar
6. Domina el arte de la insinuación
Hacer que tus objetivos se sientan insatisfechos y en necesidad de tu
atención es esencial; pero si eres demasiado obvi@, entreverán tu
intención y se pondrán a la defensiva. Sin embargo, aún no se conoce
defensa contra la insinuación, el arte de sembrar ideas en la mente de los
demás soltando alusiones escurridizas que echen raíces días después,
hasta hacerles parecer a ellos que son ideas propias. La insinuación es el
medio supremo para influir en la gente. Crea un sublenguaje —
afirmaciones atrevidas seguidas por retractaciones y disculpas,
comentarios ambiguos, charla banal combinada con miradas tentadoras—
que entre en el inconsciente de tu blanco para transmitirle tu verdadera
intención. Vuelve todo sugerente
7. Penetra su espíritu
Casi todas las personas se encierran en su mundo, lo que las hace
obstinadas y difíciles de convencer. El modo de sacarlas de su concha e
iniciar tu seducción es penetrar su espíritu. Juega según sus reglas, gusta
de lo que gustan, adáptate a su estado de ánimo. Halagarás así su
arraigado narcisismo, y reducirás sus defensas. Hipnotizadas por la
imagen especular que les presentas, se abrirán, y serán vulnerables a tu
sutil influencia. Pronto podrás cambiar la dinámica: una vez que hayas
penetrado su espíritu, puedes hacer que ellas penetren el tuyo, cuando sea
demasiado tarde para dar marcha atrás. Cede a cada antojo y capricho de
tus blancos, para no darles motivo de reaccionar o resistirse.
8. Crea tentación
Haz caer al objetivo en tu seducción creando la tentación adecuada: un
destello de los placeres por venir. Así como la serpiente tentó a Eva con la
promesa del conocimiento prohibido, tú debes despertaren tus objetivos un
deseo que no puedan controlar. Busca su debilidad, esa fantasía aún por
conseguir, y da a entender que puedes alcanzarla. Podría ser riqueza,
podría ser aventura, podrían ser placeres prohibidos y vergonzosos; la
clave es que todo sea vago. Pon el premio ante sus ojos, aplazando la
satisfacción, y que su mente haga el resto. El futuro parecerá pletórico de
posibilidades. Estimula una curiosidad más intensa que las dudas y
ansiedades que la acompañan, y ell@s te seguirán.
9. Manténl@s en suspenso: ¿Qué sigue?
En cuanto la gente cree saber qué puede esperar de ti, tu hechizo ha
terminado. Más todavía: le has cedido poder. La única manera de
adelantarse al@ seducid@ y mantener esa ventaja es generar suspenso,
una sorpresa calculada. La gente adora el misterio, y esta es la clave para
atraerla aún más a tu telaraña. Actúa de tal forma que no deje de
preguntarse: «¿Qué tramas?». Hacer algo que los demás no esperan de ti
les procurará una deliciosa sensación de espontaneidad: no podrán saber
qué sigue. Tú estás siempre un paso adelante y al mando. Estremece a la
víctima con un cambio súbito de dirección.
10. Usa el diabólico poder de las palabras para
sembrar confusión
Es difícil lograr que la gente es-cuche; sus deseos y pensamientos la
consumen, y no tiene tiempo para los tuyos. El truco para que atienda es
decirle lo que quiere oír, llenarle los oídos con lo que le agrada. Esta es la
esencia del lenguaje de la seducción. Aviva las emociones de la gente con
indirectas, halágala, alivia sus inseguridades, envuélvela con fantasías,
dulces palabras y promesas, y no solo te escuchará: perderá el deseo de
resistírsete. Da vaguedad a tu lenguaje, para que los demás hallen en él lo
que desean. Usa la escritura para despertar fantasías y crear un retrato
idealizado de ti mism@
11. Presta atención a los detalles
Las nobles pa-labras de amor y los gestos imponentes pueden ser
sospechosos: ¿por qué te empeñas tanto en complacer? Los detalles de una
seducción —los gestos sutiles, lo que haces sin pensar— suelen ser más
fascinantes y reveladores. Aprende a distraer a tus víctimas con miles de
pequeños y gratos rituales: amables regalos justo para ellas, ropa y
accesorios destinados a complacerlas, actos que den realce al tiempo y
atención que les dedicas. Todos sus sentidos participan en los detalles que
orquestas. Crea espectá***** que las deslumbren; hipnotizadas por lo que
ven, no advertirán lo que en verdad te propones. Aprende a sugerir con
detalles los sentimientos y el ánimo apropiados.
12. Poetiza tu presencia
Cuando tus objetivos están solos, suceden cosas importantes: la menor
sensación de alivio deque no estés ahí, y todo habrá terminado.
Familiaridad y sobrexposición son la causa de esa respuesta. Sé esquiv@,
entonces, para que cuando estés lejos, ansíen verte de nuevo, y solo te
asociarán con ideas gratas. Ocupa la mente de tus blancos alternando una
presencia incitante con una fría distancia, momentos eufóricos con
ausencias calculadas. Asóciate con imágenes y cosas poéticas, para que
cuando ellos piensen en ti, empiecen a verte a través de un halo idealizado.
Cuanto más figures en su mente, más te envolverán en seductoras
fantasías. Nutre estas fantasías con sutiles inconsecuencias y cambios en
tu conducta.
13. Desarma con debilidad y vulnerabilidad
estratégicas
Demasiada manipulación de tu parte puede despertar sos-pechas. Lo
mejor para cubrir tus huellas es hacer que la otra persona se sienta
superior y más fuerte. Si das la impresión de ser débil, vulnerable, esclav@
del @otr@ e incapaz de controlarte, tus acciones parecerán más naturales,
menos calculadas. La debilidad física —lágrimas, vergüenza, palidez—
contribuirá a producir ese efecto. Para merecer más confianza, cambia
honestidad por virtud: establece tu «sinceridad» confesando algún pecado;
no es necesario que sea real. La sinceridad es más importante que la
bondad. Hazte la víctima, y luego transforma en amor la compasión de tu
objetivo.
14. Mezcla deseo y realidad: La ilusión perfecta
Para compensar las dificultades de la vida, la gente pasa mucho tiempo
ensoñando, imaginando un futuro repleto de aventura, éxito y romance. Si
puedes crear la ilusión de que, gracias a ti, ella puede cumplir sus sueños,
la tendrás a tu merced. Es importante empezar despacio, ganando su
confianza, y forjar gradualmente la fantasía acorde a sus anhelos. Apunta
a los secretos deseos frustrados o reprimidos, para provocar emociones
incontrolables y ofuscar su razón. La ilusión perfecta es la que no se
aparta mucho de la realidad, sino que posee apenas un toque de irrealidad,
como al soñar despiert@. Lleva al@ seducid@a un punto de confusión en
que ya no pueda distinguir entre ilusión y realidad.
15. Aísla a la víctima
Una persona aislada es débil. Al aislar lentamente a tus víctimas, las
vuelves más vulnerables a tu influencia. Su aislamiento puede ser
psicológico: llenando su campo de visión con la grata atención que les
prestas, sacas todo lo demás de su mente. Ven y piensan solo en ti. El
aislamiento también puede ser físico: aléjalas de su medio normal (amigos,
familia, casa). Hazlas sentirse marginadas, en el limbo: que dejan un
mundo atrás y entran a otro. Una vez apartadas de esa manera, carecen de
apoyo externo, y en su confusión será fácil descarriar-las. Haz caer al@
seducid@ en tu guarida, donde nada le es familiar.
16. Muestra de lo que eres capaz
La mayoría quiere ser seducida. Si se resiste a tus esfuerzos, quizá se
deba a que no has llegado lo bastante lejos para disipar sus dudas, sobre
tus motivos, la hondura de tus sentimientos y demás. Una acción oportuna
que demuestre hasta dónde estás dispuest@ a llegar para conquistarla
desvanecerá sus dudas. No te importe parecer ridícul@ o cometer un
error; cualquier acto de abnegación por tus objetivos arrollará de tal
manera sus emociones que no notarán nada más. Nunca exhibas desánimo
por la resistencia de la gente, ni te quejes. En cambio, enfrenta el reto
haciendo algo extremoso o cortés. A la inversa, alienta a l@s demás a
demostrar su valía volviéndote difícil de alcanzar, inasible, disputable.
17. Efectúa una regresión
La gente que ha experimentado cierto tipo de placer en el pasado,
intentará repetirlo o recordarlo. Los recuerdos más arraigados y
agradables suelen ser los de la temprana infancia, a menudo
inconscientemente asociados con la figura paterna o materna. Haz que tus
objetivos vuelvan a esos momentos infiltrándote en el triángulo edípico y
poniéndolos a ellos como el@ niñ@ necesitad@. Ignorantes de la causa de
su reacción emocional, se enamorarán de ti. O bien, también tú puedes
experimentar una regresión, dejándoles a tus blancos desempeñar el papel
de padres/madres protector@, salvaguard@s. En uno u otro caso, ofreces
la fantasía suprema: la posibilidad de tener una relación íntima con mamá
o papá, hijo o hija.
18. Fomenta las transgresiones y lo prohibido
Siempre hay límites sociales a lo que uno puede hacer. Algunos de
ellos, los tabúes más elementales, datan de hace siglos; otros son más
superficiales, y simplemente definen la conducta cortés y aceptable. Hacer
sentir a tus objetivos que los conduces más allá de cualquier límite es
extremadamente seductor. La gente ansía explorar su lado oscuro. No todo
en el amor romántico debe ser tierno y delicado; insinúa poseer una vena
cruel, aun sádica. No respetes diferencias de edad, votos conyugales, lazos
familiares. Una vez que el deseo de transgresión atrae a tus blancos hacia
ti, les será difícil detenerse. Llévalos más lejos de lo que imaginaron; la
sensación compartida de culpa y complicidad creará un poderoso vínculo.
19. Usa señuelos espirituales
Tod@s tenemos dudas e inseguridades, sobre nuestro cuerpo,
autoestima, sexualidad. Si tu seducción apela exclusivamente a lo físico,
atizarás esas dudas y cohibirás a tus objetivos. Líbralos en cambio de sus
inseguridades dirigiendo su atención a algo sublime y espiritual: una
experiencia religiosa, una eminente obra de arte, el ocultismo. Exagera tus
cualidades divinas; adopta un aire de insatisfacción con las cosas
materiales; habla de las estrellas, el destino, la trama oculta que te une
con el objeto de tu seducción. Perdido en una bruma espiritual, el objetivo
se sentirá ligero y desinhibido. Acentúa el efecto de tu seducción haciendo
que su culminación sexual semeje la unión espiritual de dos almas.
20. Combina el placer y el dolor
El error más grande en la seducciones ser demasiado comedid@. Tu
amabilidad quizá sea encantadora al principio, pero pronto se volverá
monótona; te esmeras mucho en complacer, y pareces insegur@. En vez de
agobiar a tus blancos con tu decencia, prueba infligirles algo de dolor.
Atráelos con una atención concentrada, y luego cambia de dirección,
pareciendo indiferente de pronto. Hazlos sentir culpables e inseguros.
Instiga incluso un rompimiento, sometiéndolos a un vacío y dolor que te
den margen para maniobrar; después, una reconciliación, una disculpa, el
retorno a tu amabilidad de antes, hará que les tiemblen las piernas. Cuanto
más bajo llegues, más alto ascenderás. Para aumentar la carga erótica,
creala excitación del temor.
21. Dales la oportunidad de caer: El@ perseguidor@
perseguid@
Si tus objetivos se acostumbran a que seas tú el@ agresor@, pondrán
poca energía de su parte, y la tensión disminuirá. Debes despabilarlos,
invertirla situación. Una vez sometidos a tu hechizo, da un paso atrás, y
empezarán a seguirte. Comienza con un dejo de distanciamiento, una
desaparición inesperada, la insinuación de que te aburres. Causa
agitación fingiendo interesarte en otr@. No seas explícit@; que solo lo
sientan, y su imaginación hará el resto, creando la duda que deseas. Pronto
querrán poseerte físicamente, y su compostura se evaporará. La meta es
que caigan en tus brazos por iniciativa propia. Crea la ilusión de que se
seduce al@ seductor@
22. Usa señuelos físicos
Los objetivos de mente activa son peligrosos: si entrevén tus
manipulaciones, podrían tener súbitas dudas. Pon a descansar su mente
poco a poco y despierta sus durmientes sentidos combinando una actitud
no defensiva con una presencia sexual apasionada. Mientras tu aire sereno
y despreocupado reduce sus inhibiciones, tus miradas, voz y modales —
desbordantes de sexo y deseo— les crisparán los nervios y elevarán su
temperatura. No fuerces nunca el contacto físico; en cambio, contagia de
ardor a tus blancos, hazles sentir apetito carnal. Condúcelos al momento:
un presente intenso en que la moral, el juicio y la preocupación por el
futuro se derretirán por igual y el cuerpo sucumbirá al placer.
23. Domina el arte de la acción audaz
Ha llegado un momento especial: tu víctima te desea sin duda alguna,
pero no está dispuesta a admitirlo con franqueza, y mucho menos a
consentirlo. Es hora de dejar de lado la caballerosidad, la amabilidad y la
coquetería y desarrollar con una acción audaz. No des tiempo a la víctima
de pensar en las consecuencias; genera conflicto, provoca tensión, para
que la acción audaz sea una gran liberación. Exhibir vacilación o torpeza
indicará que piensas en ti, no que estás abrumad@ por los encantos de la
víctima. Jamás te contengas ni dejes al objetivo a medio camino, en la
creencia de que eres correct@ y considerad@; es momento de ser
seductor@, no polític@. Alguien debe pasar a la ofensiva, y ese eres tú.
24. Cuídate de las secuelas
El peligro se cuenta entre las repercusiones de una seducción
satisfactoria. Una vez llegadas a un extremo, las emociones suelen oscilar
en la dirección opuesta, hacia la lasitud, la desconfianza y la desilusión.
Cuídate de una larga, interminable despedida; insegura, la víctima se
aferrará, y los dos sufrirán. Si vas a romper, haz el sacrificio rápida y
repentinamente. De ser necesario, rompe deliberadamente el encanto que
has creado. Si vas a permanecer en una relación, guárdate del decaimiento
del empuje, la reptante familiaridad que estropeará la fantasía. Si el juego
debe continuar, se impone una segunda seducción. Jamás permitas que la
otra persona deje de valorarte: sírvete de la ausencia, crea aflicción y
conflicto, mantén en ascuas al@ seducid@
Apéndice A; Ambiente seductor/Momento seductor
En la seducción, tus víctimas deben llegar asentir poco a poco un
cambio interno. Bajo tu influencia, deponen sus defensas, y se sienten en
libertad de actuar de otro modo, de ser distintas. Ciertos lugares,
ambientes y experiencias te serán de mucha ayuda en tu afán de cambiar y
transformar al@ seducido@.Los espacios con una cualidad teatral
acentuada —opulencia, superficies relucientes, espíritu lúdico— generan
una sensación optimista, infantil, que dificulta a la víctima pensar con
claridad. Crear una noción alterada del tiempo tiene un efecto similar:
momentos vertiginosos, memorables y destacados, un ánimo de fiesta y
juego. Haz que tus víctimas sientan que estar contigo les brinda una
experiencia diferente a la de estar en el mundo real
Apéndice B; Seducción suave: Cómo vender cualquier
cosa a las masas
Entre menos parezca que vendes algo —incluid@ tú mism@—, mejor.
Si eres demasiado obvi@ en tus argumentos, despertarás sospechas;
también, aburrirás a tu público, un pecado imperdonable. Usa en cambio
un método suave, seductor y acechante. Suave: sé indirect@. Provoca
noticias y hechos que los medios recojan, con lo que difundirás tu nombre
en forma que parezca espontánea, no astuta o calculada. Seductor: que
entretenga. Tu nombre e imagen deben cubrirse de asociaciones positivas;
vendes placer y expectativa. Acechante: apunta al inconsciente, usando
imágenes que perduren en la mente, poniendo tu mensaje en los medios
visuales. Enmarca lo que vendes como parte de una nueva tendencia, y se
volverá eso. Es casi imposible resistirse ala seducción suave.